En el campo de los proyectos sociales hay un supuesto que rara vez se pone en cuestión: que el problema está dado. A partir de allí, todo se organiza. Se diagnostica, se formulan objetivos, se diseñan actividades, se construyen indicadores. La intervención comienza rápido. Demasiado rápido. Este programa se construye, deliberadamente, contra esa inercia.